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14/08/2024DÍAS DE LIBROS Y ROSAS
Hoy, en el **Día del Libro**, **Semana del Libro**, me apetece escribir algo distinto a lo que hago todos los días. Nosotros, los abogados en ejercicio, siempre decimos que leemos y escribimos mucho, pero en realidad, no es así.
Se dice que **leer un libro** es vivir otras vidas, adentrarse en otros mundos, soñar despierto, experimentar, sentir. Que leer es **saber, vivir a través del tiempo, buscar respuestas, aprender, conocer, pensar y transportarse**. Leer es **fuente del conocimiento**, pero también es **alimento para el alma y el espíritu**. Nos hace sentir menos solos, y a veces, preferimos estar solos para leer.
Los libros son **pequeñas obras de arte** que, si te atrapan, logran el milagro de disfrutarlos plenamente. Envidio a quienes, con su pluma, **captan nuestros sentidos** hasta el punto de **no poder dejar de leer hasta el final**. Ese poder me impacta profundamente.
Hoy, buscando un libro que no fuera de derecho, he encontrado entre el caos de libros jurídicos en mi despacho uno que ni recordaba tener, de **Lorenzo Oliván**. Su título es: “JOSE HIERRO Y EL RITMO, la música por dentro”, fechado en la **Navidad de 2012**. En su portada, un José Hierro ya mayor, y en su interior, una ilustración minimalista de barcas sobre el agua, junto a una dedicatoria. El libro comienza diciendo:
“Pocos poetas habrá en la poesía española del siglo XX tan obsesionados por el ritmo como José Hierro. Pocos harán que hayan situado esa palabra como pieza central en su creación poética. Hierro creía que al falso poema le delata su falta de ritmo, pero añadía que, si le preguntasen lo que era este, se vería obligado a no dar una respuesta precisa, como si le preguntan qué es la vida, o la muerte o el amor...”
Había pensado escribir estos días sobre **la Ética y el Derecho**, o sobre la **supuesta justicia para ricos**, el caso Rubiales o Dani Alves, o incluso sobre las Elecciones Vascas y la inquietante subida de Bildu. Pero, como he dicho antes, **prefiero hablar de libros y de rosas**.
**Desaliento** (José Hierro)
«No quiero que pienses», dices
Tú sabes que sólo en ello
puedo pensar. Pasarán
los días, las noches. Tiempos
vendrán sin nosotros. Soles
brillarán en cielos nuevos.
Ecos de campana harán
más misterioso el silencio.
(«No quiero que pienses».)
Yo seguiré pensando en ello.
Quisiera hablarte de hermosas
fábulas, de pensamientos
luminosos, de jornadas
soñadas, de flores, vientos,
caricias, ternuras, gracias,
secretos;
pero en la boca me nacen
palabras de fuego.
Como llamas silenciosas
me abrasan por dentro.
Debiera decirte «amor»,
«fantasía», «sueño».
Yo sólo pregunto cómo
fue posible aquello.
Seguiría, paso a paso,
la huella de tu andar. Dentro
de tu vida escondería
la vida que muero.
«No quiero que pienses». Yo
digo que no pienso en ello.
(Cómo podría olvidarlo
sin haberme muerto.)
(José Hierro)



